Tarotistas y a toda honra

tarotista-profesionalExiste un prejuicio extendido acerca de decir a toda voz que se tiene un don para adivinar el futuro o que se es tarotista, la mayoría temen que se les asocie con timadores. Muchas veces, cuando alguien sabe tirar las cartas, dice que lo hace solo por hobby o que no es uno de esos que abunda por ahi.

Algunos prefieren hablar acerca que su trabajo consiste mas en asesorar y que son mas bien consejeros espirituales. De donde viene todo este prejuicio, con los psíquicos o claridividente?

En primer lugar porque esta es mal vista por las grandes religiones, por los que se estigmatiza a todos los que se dedican a esta profesión, a menudo se asocia con magia negra, con brujerías. Esta mentalidad de cacería de brujas, es la fuerte de muchas de las leyes contra la adivinación del futuro, las cuales persisten hasta hoy en día.

No se puede negar que hay muchos estafadores que se aprovechan de clientes vulnerables para espetarles que poseen una energía negativa, y proponerle quitarle estas energías a cambio de una gran suma de dinero. Esta actividad ilegal, que se alimenta del miedo de las personas y de la superstición, ha comprometido a toda la comunidad esotérica y ha conseguido  establecer un esterotipo que se repite en la radio y la televisión, el descubrimiento de una estafa siempre es una gran noticia.

Sin embargo, existe otro gran número de personas que poseen un verdadero don para la adivinación y el tarot. Cuando una predicción se realiza, muestra el potencial de lo que puede venir y esto le da a un cliente una hoja de ruta clara para que puedan optar por continuar o realizar cambios en su vida. La mente nos permite vivir más conscientemente y tal vez evitar posibles problemas.

Una lectura de tarot puede ser terapéutica, pero la principal razón por los que las personas acuden a ver a un tarotista es para saber sobre su futuro. Así que adivino o adivina no debe ser nada de lo que avergonzarse, si uno trabaja con profesionalidad y ética, se puede recobrar la dignidad de esta profesión, sin importar como se elija nombrarla. Soy tarotista, y a toda honra.